El piloto mallorquín de Moto Gp Jorge Lorenzo, ha distanciado la relación con su manager en las últimas semanas tanto, que en el Gran Premio de Indianápolis que se disputó este pasado fin de semana el catalán no estuvo a su lado. Y eso que se desplazó al circuito estadounidense, pero no tuvieron contacto.

De hecho, el palmesano se está planteando prescindir de sus servicios. Eso sí, todavía no ha tomado una decisión definitiva.

La diversidad de opiniones sobre algunos aspectos de la gestión de los asuntos del bicampeón del mundo de 250cc se antojan como uno de los elementos claves de esta fricción entre ambos. Ya no hay tanta armonía y si no se produce un cambio sustancial el vínculo tiene opciones de romperse.

Y eso que toda la carrera profesional de Lorenzo siempre ha estado ligada a Amatriaín. Desde finales de la década de los noventa, el isleño ha unido su destino con el ex piloto de 500cc y Superbikes. Un matrimonio que siempre ha estado ligado al éxito. Incluso el mallorquín decidió separarse deportivamente de su padre, Chicho Lorenzo, para que todo el peso de su carrera la llevara el barcelonés.

Parece que las cosas han cambiado.

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